domingo, 31 de mayo de 2015

Concierto gira "Un alumno más" de Melendi en Toledo (29/05/15)

¿Para qué existe la música? Para divertirnos, para evadirnos de los problemas, para soñar con las letras de las canciones, para bailar, para expresar lo que no podemos decir con simples palabras, para enamorarnos, PARA HACERNOS SENTIR ALGO.

Todo existe por alguna razón porque, sino, no existiría. Y la música tiene como función hacernos sentir algo. No sirve de nada tocar perfectamente la canción más bonita del mundo, o la más triste, si no hacemos sentir algo a quien nos escucha.

¿Conocéis 4’33”? Es una obra de un compositor estadounidense llamado John Cage que puede ser interpretada por cualquier instrumento porque solo consiste en salir al escenario, fingir que vas a empezar a tocar y estar cuatro minutos y treinta y tres segundos quieto en el escenario en silencio. Puede ser la pieza menos musical del mundo, pero al menos provoca reacciones en el público: sorpresa, confusión, enfado…

Con esto quiero llegar a haceros ver que la música tiene como función hacernos sentir algo, y no importa lo buena o mala que sea, si nos hace sentir algo ya merece nuestro respeto.

Quizás no toda la música sirva para todos. Tan solo tenemos que encontrar la que nos haga sentir algo a nosotros y si nos provoca alguna reacción ya es la mejor de todas. Da igual que sea Beethoven, Melendi, Imagine Dragons, AC/DC o la tía Paca. No hay que despreciar ningún tipo de música ni a ningún artista. Quizás a ti no te haga sentir nada, pero a otros los hace sentir todo y eso es lo que importa, que haga a alguien feliz.


El viernes estuve en el concierto que dio Melendi en Toledo y juro que sentí todo en la pista escuchándole, viéndole sonreír y disfrutando con sus canciones. Eso es música.

No paraba de llover y temíamos que se suspendiera el concierto, pero ahí salió él con su sonrisa y dijo “La lluvia no importa, estaré aquí hasta que se caiga el escenario”.


He crecido con sus canciones desde pequeña. Con ese “Caminando por la vida” y su marcha, canción que me aprendí entera y no paraba de cantar día tras día. No podía faltar a su concierto, necesitaba recordar viejos tiempos y volver a sentirlo todo otra vez.

Cada canción era especial y no cambiaría las dos horas y media que duró el concierto, ni tampoco las otras seis que estuvimos esperando en la cola para coger el buen sitio en el que estuvimos todo el concierto, por nada del mundo. Fueron todo risas y momentos que recordar.

La compañía también influyó, y es que ir con mis chicas y tanta gente genial más ayudó a que la noche fuera más que perfecta. Todas amábamos a Melendi, pero después del concierto salimos más enamoradas aún y con la promesa de que volveríamos a otro concierto suyo fuera como fuese.

Cuando salió al escenario Toledo se volvió loco y tan solo vitoreaba su nombre. Con ese “Tú de Elvis y yo de Marilyn” abrió ese concierto tan espectacular y todos empezamos a gritar la letra de la canción.

Todos en la plaza de toros cantábamos a coro con él todas y cada una de las canciones. Reímos, saltamos, nos dejamos la voz en la pista y algunos incluso hasta lloraron. Si os soy sincera yo había ratos en los que también quería llorar, pero me contuve.

Es mágico cuando todos nos unimos por una sola causa, cómo todo el mundo se unía para vitorear "Melendi, Melendi" y cómo todos cantábamos a la vez sus canciones. Me recordó (aunque quede aquí extraño) a un partido de fútbol en el que todos animamos como si fuéramos uno a nuestro equipo.

Daba igual si Melendi sabía que estábamos allí, si me miraba a mí o no, pero cada vez que sonreía hacia donde estábamos nosotras pensábamos que nos sonreía exclusivamente a cada una de nosotras y moríamos de amor y le devolvíamos la sonrisa lo mejor que podíamos. Y es que en todo el concierto él no paró de sonreír. 

Y nosotras tampoco.

Recordamos viejos tiempos con “Un violinista en tu tejado” o “Calle la Pantomima”, lo dimos todo en “Lágrimas Desordenadas”, “Tocado y hundido”, “Cheque al portamor” y “Barbie de extrarradio”, lloramos con “SaraLuna” y nos enamoramos con “La promesa”. Fue genial cantar “Llueve” bajo la lluvia y todos a una te acompañamos en “Cenizas de la eternidad”, mi favorita. Y estas son solo algunas de las muchas canciones que interpretó. Cada una de las canciones fue perfecta a su manera y nada nos paró para seguir cantando y saltando.

Vimos como tocabas el piano y nos enamoramos de ti por completo y, también, lo malo que eres jugando al baloncesto y como todo tu equipo te ganaba, pero, como siempre, nos hiciste reír de una forma impensable.

Acompañaste todo con anécdotas increíbles y cada palabra que decías era más y más especial para nosotros. Y las recordaremos siempre.

Cuando empezó a sonar “De repente desperté” sabíamos que llegaba el final y nadie quería que terminara, pero te acompañamos igualmente con la letra hasta el final y después nos despedimos de ti hasta otra vez.

Desde aquí quiero darte unas enormes gracias por hacernos sentir tanto y por seguir ahí a pesar de la lluvia. Todos nos protegíamos bajo impermeables y ahí estabas tú sin nada por nosotros. Gracias.

No entiendo por qué cuando he buscado vídeos y fotos del concierto en twitter hay gente que te critica. Dicen que tu música es mala. Como he dicho antes, no hay música mala, sino música que no te hace sentir, y créeme que este no es el caso. Quizás deberían sentarse a escuchar tus canciones más tranquilamente.

No importa lo que pase y, aunque no sea muy eufórica con el tema, yo siempre estaré aquí apoyándote. Has cambiado un montón desde ese “Caminando por la vida” que me enamoró desde un primer momento, pero me da igual.

Los que dicen que ahora ya no eres tú mienten. Nadie te ha cambiado, has cambiado tú solo y eso es digno de admirar. Alguien que cambia en contra de su voluntad y escribe canciones “que no le salen del corazón, sino que solo lo hace porque triunfan” no sale con tanta pasión y gusto al escenario. Se nota que eres tú al 100% y que te importamos.

Da igual que te cambies mil veces de peinado, que abandones tu forma de ser de antes o que ahora escribas canciones más pastelosas. Te seguiré queriendo como al principio.

Y encima español, que luego decimos que no hay nada bueno en nuestro país... ¡Tomad nota!

Gracias por ser como eres y… YO QUIERO SER GUERRERO.



“Levantemos los mecheros celebrando lo vivido y cojamos nuestras manos recordando a los caídos. Da igual el tiempo, no es real, lo que un día fuimos quedará grabado en las cenizas de la eternidad”.

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